La S.I. Catedral de Jaén, majestuosa en su arquitectura renacentista y envuelta en la solemnidad que solo los grandes templos transmiten, se convirtió este 8 de marzo en el escenario perfecto para inaugurar el III Ciclo de Música Sacra, una cita cultural impulsada con esmero por el Patronato Municipal de Cultura. Bajo sus bóvedas imponentes, donde la luz se filtra con un aura casi mística, tuvo lugar un acontecimiento musical que quedará grabado en la memoria de la ciudad.
Vídeo completo del Concierto Sacro interpretado por la Coral Aída.
La protagonista de la noche fue la Coral Aida de Jaén, integrada por 33 voces que, unidas en armonía, hicieron vibrar los muros centenarios del templo. Su interpretación, guiada con precisión y sensibilidad por la batuta de su directora Ángeles Rozas Carballo, ofreció un repertorio que enlazó con elegancia la tradición clásica y la creación contemporánea, logrando conmover profundamente al público congregado. La dirección de Rozas Carballo, firme y a la vez delicada, condujo a la agrupación por un programa de notable exigencia técnica y espiritual.
El corazón del concierto fue la Missa Brevis de Jacob de Haan, una obra que recorrió con solemnidad y equilibrio cada uno de sus movimientos: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. La pieza, de una belleza contenida y luminosa, alcanzó una dimensión especial gracias al acompañamiento instrumental, que aportó una riqueza tímbrica excepcional.
El conjunto instrumental brilló con luz propia:
Fernando J. Camacho Rísquez, al órgano y piano, sostuvo con maestría la arquitectura sonora de la misa, dotándola de profundidad y claridad.
Mayte Luque Gallegos, al violín, añadió un lirismo vibrante que elevó los pasajes más íntimos.
Malcolm Hardy, alternando entre trompeta y fliscorno, imprimió solemnidad y calidez a los momentos más ceremoniales.
Amaya Rozas Carballo, al clarinete, aportó un color suave y expresivo que enriqueció la textura coral.
Sixto J. Gómez Heredia, en saxofón y flauta, completó el conjunto con una versatilidad que dio vida a matices inesperados.
A esta paleta instrumental se sumó la voz de la soprano Candy Vela Díaz, cuya interpretación destacó por su pureza y emotividad. Su presencia vocal alcanzó momentos de especial intensidad en obras tan queridas como el Ave María de Caccini y las dos versiones del Pie Jesu —la de Webber y la de Johnson—, piezas que resonaron en la catedral con una espiritualidad conmovedora.

El programa, cuidadosamente seleccionado, rindió homenaje a grandes maestros del Barroco y el Clasicismo:
Bach, con su célebre Cantata 147,
Albinoni, con un profundo Agnus Dei,
Schubert, con un radiante Heilig.
Pero también abrió una ventana a la sensibilidad contemporánea con obras como The Lord Bless You de Earl Morris y la emotiva You Raise Me Up de Graham y Lovland, que puso el broche final a la velada, dejando al público envuelto en una atmósfera de gratitud y recogimiento.
Este concierto inaugural no solo marcó el comienzo del III Ciclo de Música Sacra, sino que reafirmó la importancia de esta cita en el calendario cultural de Jaén, consolidando el compromiso de la ciudad con la música coral de excelencia en un entorno patrimonial incomparable. Una noche en la que arte, fe y tradición se entrelazaron para ofrecer un testimonio vivo de la belleza que la música puede alcanzar cuando intérpretes, obras y espacio sagrado convergen en perfecta armonía.





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