Bienvenidos a JAENDONDERESIDO, blog cultural de la ciudad de Jaén, estamos celebrando nuestro "X ANIVERSARIO" (2010 - 2020) "VIVIENDO JAÉN". Gracias por su visita.
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lunes, 6 de julio de 2020

JAÉN EN COMIC, nuestra historia, leyendas y tradiciones a cargo del estilo personal y de magnífico dibujante, de Jesús Cobo Molinos.


El blog cultural de la ciudad de Jaén, JAENDONDERESIDO, sigue añadiendo nuevas temáticas, nuevas secciones, y ampliando la diversidad de estilos, en muchas ocasiones muy especiales y únicos.
Este es el caso de nuestra nueva sección que titulamos JAÉN EN COMIC, y que está destinada a contar la historia y tradiciones de nuestra ciudad, a través del estilo tan peculiar y lleno de humor, aunque no exento de rigurosidad, que le imprime nuestro nuevo colaborador Jesús Cobo Molinos. Una sección que además, quiere hacerse notar especialmente en los niños, para llegar de forma amena, atractiva, sugerente y que despierte interés desde su más tierna infancia por los temas de nuestra ciudad, su historia, tradiciones, leyendas, etc.

Natural de Jaén, Jesús Cobo es licenciado en biología experimental y doctor en biomedicina. Actualmente es investigador del área de cirugía de la Universidad de Jaén e investigador médico y coordinador de ensayos clínicos en el servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del hospital Neurotraumatológico de Jaén y del servicio de medicina intensiva UCI del hospital Médico quirúrgico de nuestra ciudad. 
En los últimos años ha unido estrechamente su faceta de investigador con su fe, encontrándose inmerso en un estudio sobre las reliquias que de Jesús se conservan actualmente en los templos y basílicas más importantes del mundo. 
Esto le ha llevado a realizar varios viajes que no os vamos a relacionar, puesto que ya los hemos citado en su presentación en redes sociales.
Jesús ya ha colaborado con JAENDONDERESIDO puesto que ha sido el protagonista de dos de nuestras Noches Jaeneras, concretamente las ediciones número XVII y XVIII, con un gran éxito de asistencia de público.
Ahora, y a nuestra invitación, acepta el reto de convertir a comics nuestra historia, leyendas y tradiciones, enfocada para todos los públicos, y muy especialmente a los más pequeños. Jesús Cobo, pertenece al grupo VIÑETA 6, Asociación Cultural dedicada a la promoción del Cómic en Jaén.
Con la especial visión tan personal y sutil de nuestro invitado, enfocamos a través de su estilo y su humor tan peculiar, un repaso a nuestras entrañas jaeneras, que esperamos sea de vuestro agrado.

LA VIRGEN DE LA CAPILLA

En la noche del 10 al 11 de junio del año 1430, ocurre un echo extraordinario, presenciado y registrado por testigos presenciales. Lo conocemos como el "Descenso de Nuestra Señora a la ciudad de Jaén".
Aquellos vecinos, contemplaron como la Virgen, con "un cortejo celestial", se detenía en el lugar donde hoy se alza la Basílica Menor de San Ildefonso, cuyo templo dió origen a esta arraigada advocación Mariana. Desde aquellos tiempos, los cultos a Nuestra Señora son la constante en la vida religiosa de la ciudad, y se celebran multitud de actos religiosos así como la conmemoración anual de este milagroso descenso.
Existen muchísimos datos y referencias sobre la devoción del pueblo de Jaén a "su" Virgen de la capilla, recogidos en diversas Publicaciones por ejemplo por Vicente Montuno Morente o Isidoro Lara Martín-Portugués, cuyos trabajos recogen el fervor de la ciudadanía a través de los siglos, para con su patrona.


La Virgen de la Capilla es una talla en madera de 0ʻ70, y que hasta hace no muchos años era de color moreno y lleva un Niño en los brazos. En el año 2010 la imagen llegó a Jaén totalmente restaurada, mostrando el aspecto que a día de hoy ofrece. 
En la iglesia de San Ildefonso, la imagen tiene Capilla propia y aparte, existe el llamado retablo del "Descenso", diseñado por Pedro Duque Cornejo, que representa el Cortejo de la Virgen por la ciudad. También a espaldas de uno de los laterales la basílica, está la Casa-Museo de la Virgen de la Capilla, que custodia su patrimonio histórico y artístico, y que está muy próximo a la Academia Bibliográfica Mariana, centro cultural dedicado a la investigación y estudio de temas marianos.
Desde el siglo XVI existen constancia de fechas históricas de Jaén ligadas a la Virgen de la Capilla. Hay constancia documental de la existencia de varias Cofradías bajo esta advocación.
El 11 de junio de 1930 se llevó a cabo la coronación canónica de la Virgen de la Capilla, y el 31 de mayo de 1950, el Papa Pío XII, declaraba a la venerada imagen "Patrona de la ciudad", junto a Santa Catalina de Alejandría.
Posteriormente, el 5 de mayo de 1967, el Ayuntamiento de Jaén le concedió el título de "Alcaldesa Honoraria de la ciudad."
Innumerables cultos y festejos se han consolidado constituyendo, año tras año, una apasionada prueba de la devoción mariana del pueblo de Jaén, conmemora del Descenso con el júbilo y alborozo propio de estas fiestas. El día grande, 11 de junio, se  conmemora Descenso, y los Cabildos Catedralicio y Municipal renuevan el voto de la ciudad a la Madre, Patrona, Alcaldesa y Reina de Jaén. Ofrenda de flores y solemne procesión completan con grandiosidad la fe que durante todo el año y en el discurrir de los siglos, los giennenses sienten hacia su madre y patrona.

Textos: JAENDONDERESIDO.


EL LAGARTO DE JAÉN

Esta leyenda es, sin lugar a dudas, la más famosa de la capital. Así que no es de extrañar que la misma se haya convertido en uno de los símbolos de la ciudad, presente en la vida diaria de los jiennenses.

LA LEYENDA

Hace muchísimos años, era Jaén tierra feliz, en ese gran manantial del Raudal, habitaba una bestia inmunda, grande como montaña, fiera como demonio, fea como maldición y hambrienta como rebaño de leones. Aquella bestia horrible, a la que los habitantes de la gran ciudad llamaban Lagarto, se dedicaba a merendarse todos los atardeceres a alguna de las hermosas pastiras, que con la tranquilidad de su labor, se acercaban a llenar los cántaros de agua al manantial del Lagarto.
Al principio, dicen las gentes que comía un muchacho o muchacha cada mucho tiempo, quizá porque fuera pequeña la bestia. Conforme crecía el Lagarto, agrandó tanto su estómago que precisó en su merienda una doncella diaria. No contento con esto, aprovechaba el amanecer para desayunarse a algún caballero trasnochado, que regresara a su casa tras gozar de la compañía de doncella ligera, o a algún hortelano adormilado que se acercara al raudal. La situación era insostenible. Nadie se acercaba a su guarida. Cuando el hambre apretó, comenzó a salir la fiera de la cueva y a recorrer las calles del honrado barrio de La Malena, en busca de alimento humano para no fenecer y aliviar los dolores de su escandaloso estómago. Aquello no podía continuar así.
Llegó un día en que un valiente Preso se ofreció a matar al Lagarto a cambio de su libertad. Vio el Concejo de la Ciudad que era buena la proposición del reo, por lo que pronto lo llamó a su presencia. Les explicó el presidiario el plan que había ideado y a cambio pedía la libertad si llevaba a buen término semejante hazaña. Solicitó el Preso el pellejo de un cordero recién muerto, para que bien huela a carne de animal aún vivo, pólvora a convenir, un gran saco de panes calientes para hacer un rastro apetitoso a tan sibarita bestia y un caballo veloz. 
Un amanecer, mientras el Lagarto dormía, llegó al trote hasta su guarida. Siguiendo el plan previsto, tras despertar a la bestia inmunda, dejó un rastro de pan caliente que el Lagarto siguió hasta la Plaza de San Ildefonso. Una vez llegó allí, vio el Lagarto la piel del cordero, que previamente se había llenado del material explosivo. Encendió el preso la mecha y enseguida, de un solo bocado, tragó el Lagarto el cordero, que en llegándole a su incansable estómago le abrasó las entrañas y explotó, pegando el horrible animal un reventón como jamás se hubiera escuchado antes en la ciudad.
Hay quien dice que al Lagarto lo mató un valiente caballero. Otros cuentan que fue un pastor al que la terrible criatura comía sus ovejas. Dícese también que reventó la bestia tras atiborrarse de panes calientes. Nos hablan también de yesca y no de pólvora, e incluso hay quien dice que murió la bestia a manos de un caballero revestido de espejos.
Sea como fuere, lo cierto es que cuando reventó tres días de fiesta se dieron en todas las plazas. Vino y alegría repartieron las gentes por todas las calles. Las pastiras volvieron a coger agua en el manantial, los labradores volvieron a labrar, los curanderos volvieron a curar, y cada vez que alguien hizo mal desde entonces, y aún hasta hoy, dícesele fuertemente: "Así revientes como el Lagarto de la Malena", porque nunca hubo reventón tan grande y tan fuerte en el mundo entero ni en sus confines.

Se trata del mito del Dragón, localizado en Jaén con gran arraigo entre su población y que, según algunos eruditos, dicho mito llegaría hasta la ciudad de manos de comerciantes fenicios, sirios o, muy posiblemente, de judíos que llegaron a la península todavía bajo dominación romana.


PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL

El Lagarto de Jaén fue recientemente elegido uno de los diez Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España, y el 2 de Julio fue declarado por el Ayuntamiento de Jaén, en año 2009, como día oficial del Lagarto de la Magdalena.
El patrimonio cultural inmaterial se define, según la Convención para la Protección del Patrimonio Inmaterial de la Unesco, como los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural. Algunas de sus características son las siguientes: se transmite de generación en generación; es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia; infunde a las comunidades y los grupos un sentimiento de identidad y de continuidad; promueve el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana; es compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes; cumple los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible.
(Texto gentileza de Asociación Cultural Iuventa)


LA MONA DE LA CATEDRAL

La "Mona" de la catedral de Jaén, es una escultura que representa a una persona sentada "al estilo moro" que se sujeta los pies con las manos y tocada de una especie de turbante. Puede tratarse, según los investigadores de un "bafomet", imagen de carácter esotérico.
La mayoría de las catedrales góticas de España poseen grandes imágenes simbólicas en sus fachadas. En el caso de Jaén tenemos la famosa "Mona de la Catedral" situada en un contrafuerte del muro gótico de la catedral.
Sin embargo hace unos años, se fotografió tanto a este personaje como el friso que adorna este muro y se descubrió que la mona no es un animal ni un personaje oriental, lleva sobre su cabeza la barretina que es un gorro típico de la zona de Aragón y Cataluña, lo que nos puede indicar que este personaje pueda posiblemente ser el autorretrato de alguno de los maestros canteros que trabajaron en la factura de la segunda catedral gótica de Jaén.


LA LEYENDA

Según la tradición a finales del siglo XIX unos niños que habían oído de sus mayores el encantamiento maléfico que pesaba sobre la pequeña figura -lo que les hacía rehuir este lugar para sus juegos-, por dárselas de valientes, decidieron cierta tarde bajar hasta la Plaza de San Francisco y pasar bajo la imagen demoníaca de la Mona, ante el estupor de las personas que por allí andaban, pues evitaban tanto mirarla, como pasar cerca de ella. Desoyeron los niños las asustadas peticiones de aquellas gentes, a las que parecía que les iba en ello la propia vida, y primero más retraídos y después más resueltos, pasaron una y otra vez bajo la adusta silueta de aquella imagen a la que, una vez se hubieron desinhibido totalmente, le proferían insultos y gestos soeces. De vuelta a su Barrio, los niños fueron recibidos como héroes por la chiquillería, y sobre todo por las niñas. Enterados sus padres, les recriminaron duramente su actitud y les prohibieron volver por allí. Días más tarde hicieron una nueva visita a la Plaza en compañía de aquellos que dudaban de su anterior bravura. Una vez llegados al lugar, se pavonearon de su valentía, mientras que algunos de ellos permanecían un tanto alejados para no verse sometidos a la maldición de la Mona. Fue entonces cuando el más envalentonado por las miradas de admiración de los que se encontraban más lejos, hizo alarde de su inconsciencia y tomó varias piedras del suelo, lanzándolas contra la imagen del judío, hasta que una de ellas impactó contra la nariz, mutilándola. El miedo y admiración se apoderaron de los presentes cuando vieron que, a los pocos minutos, aquel niño comenzaba a sudar y a sentir escalofríos. De vuelta a la casa, los padres llamaron al médico. Este le aplicó ungüentos y le dio medicamentos, pero el niño, lejos de mejorar, se convulsionaba en la cama entre gritos. Cuando amaneció, dejaron de escucharse los gritos. Ahora eran sollozos los que salían de la casa. Eran los de la madre, viendo el cuerpo sin vida de su hijo.
Textos El Desván de Julio y JAENDONDERESIDO.

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